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NOCHE DE LOS VARONES
Por: Jane Ellery Diaz
El viernes 26 de mayo, los jóvenes se reunieron
en la Sociedad de Jóvenes como de costumbre, sin
embargo, fue una noche muy diferente, pero muy
especial y llena de la presencia del señor, ya
que nuestros jóvenes varones estuvieron a cargo
de las actividades de la noche. Anthony Díaz,
estuvo a cargo de las devociones, que por cierto
estuvieron dirigidas por el señor de principio a
fin. José Humberto luego nos deleito con sus
alabanzas. Pero la noche no podría terminar sin
el mensaje que nos trajo el joven Migue, como
cariñosamente le decimos al hijo de nuestro
pastor. Aunque un poco nervioso al principio,
poco a poco nos demostró que sus palabras
estaban guiadas por el señor para llevarnos un
mensaje muy especial a todos.
Migue nos llevo al libro de Génesis 25: 24-34,
que habla de la historia de Esaú y Jacob, dos
hermanos mellizos. Esaú, fue el primero en nacer
y era diestro, mientras Jacob era quieto y
tranquilo. Un día cuando Esaú regresó del campo
después de haber trabajado y cazado, su hermano
preparó un alimento. Esaú, estaba tan cansado
que pidió a su hermano Jacob que le de a comer
de lo que preparo, pero Jacob, le pidió a cambio
de darle de comer, que Esaú le venda su
primogenitura. Entonces Esaú menospreciando su
primogenitura al pensar que de todos modos algún
día moriría, y que de nada le serviría esa
primogenitura, aceptó la oferta de Jacob.
Esta corta, pero acertada historia, fue
complementada con un mensaje muy atinado a la
juventud y todos los que estábamos presentes, ya
que Migue aplico la historia de Esaú y su
hermano Jacob a la vida espiritual de cada uno
de nosotros. Siendo la primogenitura esos dones,
talentos y todas esas bendiciones que el señor
nos ha dado, y como muchas veces, por diferentes
circunstancias en nuestra vida, menospreciamos
todas esas bendiciones por cosas que nos gustan,
que deseamos, tentaciones, que a nos pueden
hacen daño o no ser para nuestro bien.
Terminamos echando a perder todas esas
bendiciones, así como Esaú vendió su
primogenitura por un plato de comida.
Con este mensaje, nos instó a que analicemos
nuestra vida espiritual, y pensemos que
bendiciones que el señor nos ha dado, estamos
menospreciando por cosas sencillas, pero que no
edifican nuestras vidas. El señor puede
ayudarte a afirmar el valor de aquello que ha
puesto en tus manos, porque te ama en gran
manera. No menosprecies ni dejes perder lo que
el señor te ha dado por cosas pequeñas que tal
vez parecen ser agradables, pero no valen más
que todo el amor del señor hacia ti.
¡Que Dios te bendiga!
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