Buenas Noticias
Un líder con el alma quebrantada
Muy amados en el Señor, 1 Tesalonicenses 5:23-24 dice: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.– –Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." Implícito en esos versos está que el ser humano es espíritu, alma y cuerpo (neuma, psique, y soma). Lo neumático es lo del espíritu, lo psicológico es lo del alma, y lo somático es lo del cuerpo. Erradamente, algunos creyentes piensan que cuando alguien se convierte al evangelio, todo ello es sanado. Pues no necesariamente ocurre así. Puede ser que una persona con su cuerpo enfermo reciba a Jesucristo, y se salve. Muchas veces Dios sana su cuerpo, pero no siempre es así. Cuando alguien recibe a Cristo, no siempre son cancelados los conflictos del alma. Su alma es salva, pero tiene que sanar su área emocional.
Cuando alguien recibe a Cristo, deberá buscar la salud de su cuerpo, de su alma, y de su espíritu. El deseo de Dios es para nuestra salud y nuestra bendición integral. Por ello, hay que comer bien, evitar comidas que nos hagan daño, para bendecir nuestro cuerpo. También hay que buscar el vigor y la salud de nuestras emociones, al igual que hay que llenarnos de la Palabra y buscar la unción y el poder del Espíritu Santo, para tener vida espiritual plena. Muchos creyentes en Cristo buscan la salud de su espíritu con mucha piedad, son estrictos en sus dietas y en el cuidado físico, pero han descuidado completamente sus emociones. Nunca han tratado de solventar conflictos que deforman el carácter y que muchas veces, controlan la conducta. Ese fue el caso del Rey Saúl en el Antiguo Testamento. Lo vamos a examinar para encontrar consejos para el alma quebrantada.
Cuando la Biblia describe físicamente a Saúl, dice que era: "joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo." Era alto y "good looking". Sin embargo, en su primer encuentro con Samuel, se asoman los efectos de las tormentas que lo quebrantaban por dentro, tormentas que distorsionaban la manera en que él mismo se veía. De manera particular, se descubre un profundo complejo de inferioridad, a pesar y contrastando con su aspecto físico. En ese primer encuentro Samuel le afirma a Saúl, con mucha alegría: "Mas ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre?Ž" La respuesta de Saúl al anuncio profético de Samuel, es chocante: "ÒSaúl respondió y dijo: ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?" La gente veía a Saúl grande, pero él se veía a sí mismo, más pequeño que los demás. Dios lo veía, como en efecto era, un hombre con promesa. Pero Saúl se veía a sí mismo como un hombre destinado al fracaso. Dios le quería dar mucho, pero él no lo aceptaba, porque no se aceptaba a sí mismo. No tengo información de qué fue lo que marcó a Saúl de esa manera. No sé por qué razón Saúl tenía un complejo de inferioridad. Solo puedo decir que Dios tenía otros planes para él, como yo sé que Dios los tiene con cada uno de nosotros. Muchas veces nuestros complejos no nos permiten aceptar o ver lo que Dios tiene para nuestras vidas. Esa ceguera emocional nos roba de muchas alegrías y de la bendición que Dios.
A pesar de sus complejos, Dios le hizo una promesa: "cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.' 'Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.‡" Y así fue. Cuando Saúl llegó al lugar dónde se estaba adorando a Dios, el Espíritu de Dios descendió y lo llenó, y Dios cambió su corazón, y comenzó a profetizar. Pero no cambió su estado emocional. El día que lo declararon Rey, nadie lo podía encontrar. Dios mismo tuvo que decir dónde estaba. Estaba escondido dentro del equipaje. Un hombre que era, de los hombros hacia arriba, más alto que todo el pueblo, escondido en el equipaje. Cuando un ser humano, creyente o no, se esconde ante la oportunidad, se esconde ante los retos de la vida, es porque tiene algún conflicto interno que no se ha resuelto. El Espíritu de Dios cambió su espíritu, pero faltaba sanar sus emociones.
Muchos creyentes piadosos tienen mal genio, no perdonan, se irritan fácilmente, y adolecen de otras condiciones emocionales, porque no han resuelto conflictos en su vida, y portan tormentas en el alma. Quiero decirte que Dios puede sanar tus emociones. El primer paso es reconocer el problema, y confesarlo al Señor. Abrir el corazón, para que Dios lo llene con su gracia, y sane el terreno del psique. El segundo paso tiene que ver con la fe. Creerle a Dios y descansar en sus promesas. Saúl solo miró distorcionadamente sus capacidades, a través del lente de su complejo, en lugar de mirar a Dios y a su poder. Por ello no enfrentó al gigante Goliat, ni supo sobreponerse al qué dirán de sus congéneres.
Por su complejo, le dio una importancia indebida al "qué dirán". Por ello perdió la bendición de Dios una y otra vez. Por esa razón por poco mata a su hijo. Por esa razón desobedeció a Dios en la guerra con Amalec. Esa fisura en su alma provocó que tuviese celos de David, y abrió una puerta ancha para que un espíritu malo le atormentase.
En 1 Samuel 13 Saúl se siente presionado por el pueblo, y hasta piensa que le han de abandonar, y en lugar de esperar por Samuel, él mismo comienza el holocausto. Samuel lo reprende por haber actuado locamente y le dice: "no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.‡ Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón,—— al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó." En otra lucha, Dios le ordena que consagre todo lo de Amalec a Dios. Ello significaba eliminar todo animal y persona, sin distinción. Hay cosas en la vida que Dios pide que las eliminemos de esa manera, pues es la única manera de total consagración. Pero Saúl no cumplió con lo exigido por Dios. Su excusa revela el problema fundamental de su carácter: "Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos."
Finalmente, mis hermanos, Saúl trató de excusar su conducta diciendo que había desobedecido a Dios, para traerle a Dios sacrificios que él no pidió. Pero Samuel respondió: "¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.—" Te invito a que le entregues toda tu vida al Señor. Si hay algo que aun falta de consagrar, deposítalo en las manos del Dios que te ama, que te ha dado promesas, y que quiere darte la victoria. Que así te bendiga el Señor.