Tres azotes que Puerto Rico puede evitar

 

Image Tres Dedos Muy amados en el Señor, recuerdo a una mascota que tuvimos en nuestro hogar hace muchos años atrás. Era un Golden Retriever muy bueno y obediente. Pero no le gustaba que lo bañaran. Nunca olvidaré la expresión de humildad que su rostro reflejaba cada vez que se le enjabonaba. Era una falsa humildad que se trasformaba en soberbia tan pronto era secado y soltado. Corría hacia la grama y se daba gusto estrujando su espalda sobre el suelo. Así hay muchos creyentes, que no quieren desprenderse de las manchas de sus vestiduras espirituales. Cuando escuchan la amonestación de la Palabra montan cara de perro enjabonao, y tan pronto pueden, salen corriendo a hacer contrario a lo que Dios le pide a su pueblo. Por esa falta de humildad, por esa terrible soberbia, creo que para Puerto Rico se acercan varios azotes más. Porque los que ya hemos recibido, no nos han hecho reflexionar.

Nabucodonosor tuvo un sueño que no pudo comprender. De esos sueños que perturban la paz, sueños que Dios envía para que reflexionemos sobre nuestros caminos. Ni Nabucodonosor, ni sus adivinos tenían la llave para su interpretación, así que pidió la ayuda de Daniel. Daniel le interpretó lo que a todas luces fue un mensaje misericordioso de parte de Dios. Fue un mensaje urgente, aunque tardó un año en cumplirse. Fue un mensaje misericordioso, aunque pareció fuerte. Fue un mensaje con cumplimiento, y que al final de los siete tiempos señalados, trajeron humildad al corazón del que antes fue soberbio. Era un sueño que tenía un antídoto, una alternativa que evitaría el desastre. Daniel le dijo al rey: "Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad." El consejo fue para que usase su poder para hacer misericordia a los oprimidos, sus facultades para servir al prójimo. Lejos de seguir el consejo, su corazón se llenó de soberbia, y solo buscó engrandecer su gloria personal. Los que solo buscan lo suyo, nada conocen acerca del amor. Los que no ven las necesidades del prójimo, se alejan de los valores que nos humanizan. Quien solo busca su propio beneficio, es como las bestias del campo, y así terminó el rey, "echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves." Al tiempo señalado, Nabucodonosor miró al cielo, y su razón le fue devuelta. El ser humano restaurado puede reflexionar y entender la misericordia. Sin enojos contra Dios, y con gratitud por su misericordia, el rey dijo: "Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia." Y hay azotes que son para humillar a los que andan con soberbia. Y Puerto Rico galopa sobre la soberbia.

Uno hubiese esperado que de la experiencia de Nabucodonosor se hubiesen nutrido sus seguidores. No fue así. Otro líder de Babilonia llegó a entender que su lugar de servicio, era una oportunidad para su lucro personal. La distorsión en el carácter que ello provoca desencadenó una serie de eventos en deterioro de su persona y del país. El capítulo 5 del libro de Daniel se inicia con el relato del Rey Belsasar. Hizo una bebelata con sus líderes políticos más cercanos. Borrachos ya, desconectados de las costumbres del país, invitaron a esa fiesta a las mujeres y a las concubinas. Embriagados de soberbia, atentaron contra el Dios del cielo y de la tierra. Quisieron llenar de vino los vasos del altar de Dios. Entonces: "Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra." De esta última perversión quiero destacar dos cosas: 1) a los demonios les encanta la idea de llenar de vino a los vasos del Señor. Entiéndase que los vasos del Señor somos los siervos y las siervas de Dios que debemos estar llenos del Espíritu Santo de Dios, y no de vino. Una grande ola de inmoralidad invita a nuestros jóvenes a participar de aquello que es para el culto a la carne, y en última instancia, a los demonios. 2) Los que sirven dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra, son tan inteligentes como Belsasar. Ellos le piden a sus ídolos, y sus ídolos no les piden nada. Ellos mueven a sus ídolos, y sus ídolos no los mueven a ellos. Ellos le prenden velas a sus ídolos, y sus ídolos no los velan a ellos. Entonces, ellos son los verdaderos dioses de esos ídolos, pues ellos gobiernan a sus ídolos, y sus ídolos los complacen. Pero el verdadero Dios hace reclamos éticos. El Dios verdadero mueve a sus siervos, y nos vela. El Dios verdadero tiene siervos que hacen su voluntad. Ante los falsos dioses, la gente se emborracha, adultera y satisfacen los deseos que los bestializan. El habitar delante de la presencia del Dios del cielo y de la tierra nos humaniza y nos hace humildes. La falta de Dios en la vida, trae soberbia y la soberbia tiene como secuela el juicio y la sentencia que provoca reflexión.

Apareció en la pared una mano que escribe palabras que los idolatras no entienden, palabras que confunden a los soberbios, palabras que solo los hijos de Dios entendemos como misericordia. Como preámbulo a su interpretación, Daniel le recordó al rey lo ocurrido a Nabucodonosor. Y luego le dijo: "ÒY tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto;— —sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste." Por no honrar a Dios, perdió lo tenía. Pero al perder lo que tenía, se le abrió una puerta para recibir lo que es verdaderamente importante en la vida. La puerta de la reflexión.

Puerto Rico necesita perder algo, para ganar lo que vale más, que son los valores y principios que nos definen como la Isla del Cordero. Les voy a decir lo que ya está escrito en la pared, pero que muchos no quieren ver. 1) Estamos en el camino de los huracanes. Ya nos han visitado unos siete, de los cuales 6 nos visitaron en septiembre. 2) Hace 75 años que esperamos un gran terremoto. La pregunta, según los geólogos, no es si ha de venir, sino cuando. 3) La violencia en el país se ha multiplicado y no parece encontrar fin. Cada vez más se ven todo tipo de confrontaciones, y se acerca un terrible choque entre grupos divergentes. Serían tres grandes azotes, por encima de los ya recibidos. Pero se pueden evitar, si a tiempo nos humillamos. Te invito a que te unas en una campaña de oración y ayuno, pidiéndole al Señor que tenga de nosotros misericordia. Recordemos la exhortación del apóstol Pedro quien dijo: "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros." Que así nos bendiga el Señor.

 

 

 

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