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El Crédito

 

Por: César Santos

Fundador de Maiordomus

 

“Dr. Credit,” “Credit-Now”, “Perfect-Credit” y otros ocupan gran parte del espacio columnar en la sección de clasificados de muchos rotativos en el país; además de otros en la televisión.  Estos son las soluciones reactivas que el sistema educativo general griego propone, en donde se separa lo secular de lo espiritual y no es otra cosa que una solución de tipo “microonda” en la mayoría de los problemas de crédito de muchos.  Por otro lado, especialistas en la restauración crediticia como parte de los procesos conducentes en la Corte de Quiebras Federal procuran una orientación secular-humanista (con entendimiento o no) como el microondas calienta las comidas rápidas y no van a la raíz del problema.

 

Distinguido Lector (¡Con mucho Respeto!) la Ignorancia es el peor de todos los males; y ahí se encuentran muchos que dicen ser cristianos (con problemas financieros), como en un momento yo me encontré.

 

Y, ¿Qué pasó?, si yo soy un hijo de Dios y creo en el Señor Jesucristo.  Sabías tú que el manejo del crédito y el problema del endeudamiento nos afecta también y no estamos exentos de sus resultados (sistema por el cuál la economía apuesta a la seguridad aparente del futuro).  Todo ser humano que maneja o dice que conoce sobre el manejo del dinero, tiene que entender su cosmovisión ante lo que es sencillamente un medio de intercambio (por cuanto que el dinero no tiene virtud alguna) proviene de cuatro componentes formativos del ser, a saber: 

 

                  1- El hogar y la familia de origen, ¿Sus padres compran o compraban a crédito, obtenían artículos innecesarios y no se comunicaban la compras entre sí?   La enfermedad de la cosificación es una herencia del Siglo XX y muchos creyentes están infectados por ese virus.  No procuren sanarse con aspirinas cuando debemos educarnos en los principios cristianos y valores bíblicos económicos probados por siglos.

 

            2- La comunidad o el entorno social en donde te criaste y/o desarrollas tu vida.  No es lo mismo vivir en una zona residencial de familias acomodadas, en las urbanizaciones de clase media o haber crecido en un residencial público.  Surge en todos los casos y entornos sociales el vivir de las apariencias.  Fachadas que tarde o temprano se caen como la escenografía que se desmonta en el escenario de la vida.

 

         3- El sistema educativo o escuelas de los cuales participaste.  Las presiones de grupo(s), lo que otros visten y los logros académicos; así como la sociedad profesional le impone a sus miembros y marcan la proyección del futuro de muchos. Cuantos hemos oído LA GRAN MENTIRA, de que solo valen los profesionales (doctores, abogados, ingenieros, etc...) y que del zapatero, que arregla el zapato viejo, que mas cómodo tengo.

           

            Ante DIOS todo somos iguales, el valor del conocimiento no está en sí mismo, sino en el propósito de El en cuanto a lo que te          permitió aprender o hacer para expandir su Reino.

 

               4- La Iglesia o congregación formativa.  ¿Se atrevieron o no a discipularte en el manejo del dinero?, ¿Te enseñaron a depender de  Dios y que al menos diezmes el 10% de tu ingreso bruto total? ¡Si del bruto! (esa es mi opinión) Y no estar viviendo en pobreza espiritual cuando no logras  adorarlo con tus bienes temporales, lo que a fin de cuentas TODO es de EL.  ¿Qué te vas a llevar de lo que traistes al nacer?   

 

Tengas conocimiento o no que estos son los cuatro (4) influyentes sociológicos que han creado tu cosmovisión hacia Don Dinero.  Ahora bien, existen tres (3) renglones básicos que todo ser humano necesita, a saber: sostenimiento (comida o alimentos necesarios), abrigo (vestimenta o ropa adecuada) y cobija (albergue o casa) y esto es lo que nuestro DIOS promete y cumple lo anterior (básico) para con los que viven por principios cristianos, son fieles a la Palabra de Verdad y guardan todos sus mandamientos. Mi Señor no te prometerá vivir con lujos, ni obtener artículos innecesarios; aunque estos no son malos ni perniciosos si son el producto del trabajo arduo, honesto, responsable y responsivo; aplicando la envergadura del cuarto mandamiento (No robarás).  Acuérdate de este principio: “La Verdad aunque duela, liberta.”  Existe otro estatuto, que pueda haber sido un mandamiento y lo expresó el reformador “John Wesley”: Hermano, trabaja tanto como puedas, da tanto como puedas y ahorra tanto como puedas.  Si logras entenderlo comprenderás que el trabajo es de honra y no un castigo, por lo que es el medio que DIOS permite sostenerte, lo que al vivir con un presupuesto balanceado puedes dar por honra lo que el le pertenece, diezmos, ofrendas y compartir con el necesitado y al ahorrar estás siendo responsable con tu futuro, para con tu familia y tu comunidad.

 

    

 

 
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